MENSAJE DE FIN DE AÑO — 2006
El almanaque del 2006 llega a su fin y el nuevo año comenzará su marcha.
Debo reconocer que hay infinidad de cosas que no son como muchos quisiéramos que fueran. Por lo tanto, no gastemos las horas de brindis y augurios discurriendo sobre los mismos problemas que nos engancharon y nos complicaron a lo largo de los doce meses que ya se marchan.
Creo que por encima de los conflictos que perturban al universo hay también impulsos, emprendimientos, ideas y proyectos bien intencionados, que nos llevan a creer que todavía este mundo puede mejorar y salir del CTI.
Echemos una mirada hacia atrás, intentando ver todo lo ocurrido en este planeta en los 365 días del año que termina. Sin duda que puede resultar un tanto negativo, porque los errores y los horrores humanos tienen mucho más peso que los aciertos y las claridades.
Pero bien podemos serenarnos e intentar firmar una carta de crédito a la sensatez del género humano. Y en el último día del año —cada uno de acuerdo a su conciencia— tratemos de desear lo mejor para que este mundo mejore.
Apostemos al amor y a la fraternidad entre los hombres y los pueblos, para que sean poderosos lazos de entendimiento en la construcción de un mañana mejor.
El 2007 nos espera con sus desafíos e incertidumbres. Por lo tanto, hagámosle frente con fe... y la vieja y querida esperanza.
Amigos, ¡¡¡UN FUERTE ABRAZO!!!, capaz de cubrir todas las distancias.
MIGUEL
El almanaque del 2006 llega a su fin y el nuevo año comenzará su marcha.
Debo reconocer que hay infinidad de cosas que no son como muchos quisiéramos que fueran. Por lo tanto, no gastemos las horas de brindis y augurios discurriendo sobre los mismos problemas que nos engancharon y nos complicaron a lo largo de los doce meses que ya se marchan.
Creo que por encima de los conflictos que perturban al universo hay también impulsos, emprendimientos, ideas y proyectos bien intencionados, que nos llevan a creer que todavía este mundo puede mejorar y salir del CTI.
Echemos una mirada hacia atrás, intentando ver todo lo ocurrido en este planeta en los 365 días del año que termina. Sin duda que puede resultar un tanto negativo, porque los errores y los horrores humanos tienen mucho más peso que los aciertos y las claridades.
Pero bien podemos serenarnos e intentar firmar una carta de crédito a la sensatez del género humano. Y en el último día del año —cada uno de acuerdo a su conciencia— tratemos de desear lo mejor para que este mundo mejore.
Apostemos al amor y a la fraternidad entre los hombres y los pueblos, para que sean poderosos lazos de entendimiento en la construcción de un mañana mejor.
El 2007 nos espera con sus desafíos e incertidumbres. Por lo tanto, hagámosle frente con fe... y la vieja y querida esperanza.
Amigos, ¡¡¡UN FUERTE ABRAZO!!!, capaz de cubrir todas las distancias.
MIGUEL
No hay comentarios.:
Publicar un comentario